Algunos sabéis y otros no que me dedico al tema de la informática.
Otros sabéis y algunos no que además de ser autónomo (freelance), he tenido unas cuántas empresas, de lo más variado (una tetería, un sex-shop, una agencia digital, otra de diseño web).
El caso es que la última, la agencia de diseño web, la fundé junto con un par de socios en Francia durante la pandemia, aprovechando que muchas tiendas necesitaban montar una plataforma de venta en línea para sobrevivir y que había ayudas gubernamentales para ello. Después de unos primeros meses locos, nos sentamos a pensar en el futuro, y decidimos que algo que queríamos los tres era hacer algo positivo, algo que ayudase. Esto tenía ciertas implicaciones: servidores sostenibles, precios ajustados, atención personalizada a cada cliente, y diseño eco-responsable. Yo era el único informático de los tres, así que me ocupaba de la creación de las páginas en sí; uno de los otros socios tenía dotes de diseño y el tercero de gestión; de los tres yo era el único sin capacidades de venta.
Durante casi un año las cosas fueron bien: el negocio fue creciendo hasta acercarse a la sostenibilidad económica, los clientes estaban contentos y eran cada vez más. Sin embargo, llegados a cierto punto, dos de nosotros nos dimos cuenta de que no compartíamos filosofía con el tercero. Éste último buscaba crecimiento mucho más rápidamente que nosotros, incluso a costa de nuestros valores iniciales. Tras unas cuantas conversaciones y negociaciones, calculamos el valor de la empresa y le vendimos al más ambicioso nuestras partes los otros dos.
Sin embargo, entre mi oportunismo y la necesidad técnica, esa agencia sigue estando entre mis clientes (de hecho, es mi principal cliente). Y estoy viendo de cerca en qué se ha ido convirtiendo. Hay muchas cosas que no me gustan. El dueño (mi antiguo socio) es buena gente e intenta ser justo con todo el mundo, pero eso no quita que haga todo el desarrollo en Madagascar porque es mucho más barato, el eco-diseño sea sólo un recuerdo ocasional, los clientes ya no reciban el mismo trato, dependiendo de su valor económico, la IA aparezca detrás de cada esquina (tanto en el SEO como usándola de "consejera"), ...
Y aquí estoy yo, diciéndome que con la gente adecuada y más paciencia, podríamos hacerlo mejor. Una cooperativa, en remoto, dedicada a ayudar digitalmente a la gente, sin perseguir la riqueza, e intentando ser lo más respetuosos con la gente y el medio ambiente que sea posible. Web sencilla, servidores sostenibles, diseños positivos, desarrollo específico, ....
Y lo peor es que cuanto más lo pienso, más viable me parece. Lo malo es que sólo soy un programador, con poco o nulo don de ventas y pésima habilidad en diseño.
Pero algunas conversaciones recientes en Mastodon me hacen pensar que es posible. ¿Qué opinas? ¿Te apuntas?
Aquí no hay comentarios, pero si tenéis cuenta en el fediverso, la conversación empieza aquí.