Buenas.

Este no es un artículo del blog. Es solo una especie de desahogo, un flujo de conciencia para ver si me desbloqueo mentalmente y sobre todo emocionalmente.

Hace mucho que no escribo nada. Cansancio, agobios, mala vida. Vacío. Han pasado muchas cosas.

Familiares en el hospital (demasiados en demasiado poco tiempo, 4 en dos semanas). Algunos saldrán, otros no. Algunos de los que salgan quedarán tocados para el resto de sus vidas. Y yo, demasiado lejos, demasiado ahogándome.

Electrodomésticos suicidándose. No déis por sentada la presencia de vuestra lavadora, que deje de funcionar tiene impacto en vuestras vidas. Y es cara de cambiar. Pero bueno, vivió 18 años, no está tan mal. Que la grifería interna (limpia, por suerte) del retrete decidiese cascar un sábado, causando una inundación en toda la casa, tampoco ha sido divertido, ni, sobre todo, barato. Y encima el agua ha estropeado el suelo de vieja madera.

Mal sueño. He pasado de dormir mal, despertarme antes de tiempo y dormirme tarde (mirando el interior de mis párpados durante horas) a dormir bien, pero con la sensación de que mi cuerpo quiere dormir mucho más, que 8h son pocas. En cualquier caso, siempre cansado.

Las cosillas. Todas mis botas están jodidas de un modo u otro. No quiero comprar más. Hemos reorganizado los muebles del dormitorio y ahora no tenemos puerta. Tengo que cambiarla a una corredera, pero uff. He recibido la nota del pre-examen de un certificado de accesibilidad que necesito, y ha sido bastante peor de lo que esperaba.

Las consecuencias. He subido 2kg porque me como cualquier cosa que encuentre. Mi planificación alimentaria es inexistente, así que mi salud mental empeora. El cansancio y las ganas de nada complican el trabajo y se acumulan retrasos. Aún no he terminado con las aventuras roleras del concurso de La Garduña, ya hace casi un año que las tengo y solo son 5. Tantas ideas bloqueadas por ideas bloqueadas por decisiones bloqueadas por realidades.

Algo tiene que cambiar y yo no puedo.